jueves, 10 de junio de 2010

Ayer matamos una bruja voladora.


En las calles de Sand Point, un pueblo costero. Tres individuos se enfrentan a los peligros de la época en un duro destino hacia la heroicidad.

Pia, la gnoma pícara, representada por Mary; Deret, el elfo mago, de Yeray y Nesser, el semiorco paladín, avatar mío; se enfrentan cuando Iván les deja a los dragones y mazmorras.

Partida heroica, donde los personajes tienden a ser buenos y los enemigos criaturas malvadas que merecen morir. Pasamos muchos buenos ratos con los dados de 20, la coca cola y el humo enfrentándonos al mal.

Estando en la plaza del pueblo, en plena celebración, al menos 30 goblins atacaron absurdamente a los ciudadanos. Entre la valerosa guardia y los más valerosos aún jugadores conseguimos detenerles. Pero no pudimos evitar que alguien profanara la tumba de un viejo sacerdote fallecido.

Las investigaciones nos llevaron hasta el viejo taller de vidrio, donde nos encontramos con que un vecino del pueblo había estado apoyando a los goblins quienes, a su vez, seguían las órdenes de una sacerdotisa humana que se esconde en los bosques del este, entre las tribus goblin. Como procede, matamos a todos los malos, entregamos a los que se rindieron a las autoridades locales y continuamos investigando los pasadizos que ahuecaban el subterraneo de Sand Point.

Allí nos encontramos con algunas criaturas posiblemente no-muertas a las que derrotamos con mucho sufrimiento… Esta claro que Sand Point había estado en peligro desde hacía mucho tiempo, ahora dormirían más tranquilos.

Esta es la segunda partida de rol que llevamos entre manos, espero hacerle los dientes largos a alguien.

Saludos, Nacho.

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